Primero fue Túnez, luego Egipto, Yemen, Bahrein, Argelia y Libia. Los ciudadanos se levantan contra gobiernos represores y antidemocráticos en toda la región.
¿Pero qué pasa en Etiopía? ¿Acaso el gobierno es completamente democrático? ¿Se ha contagiado la revolución?
¿Pero qué pasa en Etiopía? ¿Acaso el gobierno es completamente democrático? ¿Se ha contagiado la revolución?

En Etiopía no pasa nada.
El gobierno no es democrático en absoluto. El presidente, Meles Zenawi, lleva desde 1991 en el poder tras la guerra de liberación contra el régimen comunista de Mengistu. En las elecciones de 2005 murieron 200 personas en las manifestaciones contra el partido. En las elecciones de mayo de 2010 ganó con más de un 95% de los votos.
Y la revolución no se ha contagiado. En palabras de los compañeros de máster de Marco: "Es mejor suicidarse que manifestarse". La represión de 2005 es buena muestra de ello, pero hay otros factores que dificultan, en nuestra opinión, un levantamiento. Etiopía es un país mayoritariamente rural y analfabeto, la información no llega a todas partes y los receptores no están siempre preparados para comprenderla. Las revoluciones que estamos viendo en el mundo árabe se dan principalmente en las ciudades y, en Etiopía, Addis Abeba es la única ciudad con potencial por su número de estudiantes y clases medias. Pero son sólo cinco millones de habitantes de los ochenta y cinco que tiene el país. En el campo, es fácil contentar a personas que no poseen nada regalándoles un reloj del partido. Una revolución no evita la sequía ni fertiliza la tierra. Egipto es el país que roba el agua del Nilo, y poco más se sabe de él.
En Bahir Dar los que saben qué está pasando tienen miedo, mantienten el silencio, la calma. La tormenta no ha tocado Etiopía.
En Bahir Dar los que saben qué está pasando tienen miedo, mantienten el silencio, la calma. La tormenta no ha tocado Etiopía.