jueves, 16 de diciembre de 2010

Récords

Sin más preámbulos, pasamos a enumerar nuestras mejores marcas de lo que llevamos de temporada:
  • Camiseta más usada: Ana, 4 días y tres noches (¡eso no posible es!).
  • Cena más temprana: Ana, 16:30.
  • Platos de pasta en una semana: Marco y Ana, ¡7 de 7!
  • Tiempo de espera en restaurante: Marco y Ana, 56 minutos, una lasaña.
  • Cucaracha más grande: 5cm. de longitud.
  • Momento más terrorífico: amiga japonesa conductora novel a punto de llevarse por delante a etíope durmiente.
  • Sudadera más sucia: Marco y Ana con sudaderas sin lavar durante dos meses.
  • Actividad deportiva más mañanera: Marco, fútbol a las 6:00.
  • Tiempo empleado en ver una serie completa: Marco y Ana, mes y medio, Los Soprano (2ª vez).
  • Dinero mejor invertido: Marco y Ana, cine en Addis (30 birr= 1,5€).
  • El traslado más largo: Ana, 280km. en 9 horas.
  • Tiempo de espera desde apertura de grifo a salida de agua: 10 minutos.
  • Situación más desesperante: es como si te preguntan " ¿A quién quieres más, a tu papá o a tu mamá?".
  • Momento más hilarante: Marco, caída por mareo con pirueta en el aire. Arañazos en la espalda por caer desplomado sobre flores (hermosa decoración de interior que venía con la casa).

martes, 7 de diciembre de 2010

Las doce pruebas de Astérix

Para los no iniciados:



Esto es lo que vivimos el lunes en la oficina de inmigración de Addis Abeba. Íbamos mentalizados, no son pocos los libros que hablan de lo tedioso e intrincado de la burocracia en África. Además, Ana ya había vivido en sus carnes una mañana de pasar de la habitación 77 a la 80, de la 80 a la 81, de la 81 a la 77, de la 77 a la 78...
El objetivo que perseguíamos era conseguir el permiso de residencia para un año. Necesitábamos el pasaporte y una fotocopia del mismo, 200 Birr cada uno y una carta de la universidad explicando los motivos por los que íbamos a quedarnos un año en el país.
Tres palabras nos tuvieron en ascuas durante todo el día. Y es que en nuestras cartas ponía que necesitábamos "renovar el visado" por un año en vez de "proporcionar tarjeta de residente" por un año. Y eso se tradujo en 9 horas de espera y papeleos.
De la habitación 78 a la 81, de la 81 a la 95, de la 95 a la calle. A llamar al decano de la facultad, que es el que nos escribió la carta. Y no se le ocurre a su mujer otra cosa que ponerse de parto.
Consecuencias:
Llamada al vicepresidente de la universidad.
El vicepresidente dice que nos firma las cartas pero que las lleve hechas un amigo.
Llamada al amigo.
Dictado de cartas por el móvil. El amigo es coreano, así que imaginen lo complicado de escribir nuestros nombres correctamente.
A comer.
A esperar.
Y esperar.
Y desesperar.
Y llamada al amigo cada cinco minutos.
Volvemos a la habitación 95 a esperar un fax que nos salvará la vida.
Y a esperar.
Y esperar.
Y volver a llamar.
Y las cartas que no están.
Y se acaba el saldo.
Y Marco a la calle a comprar una tarjeta.
Y a llamar.
Y el pobre coreano dos horas en el despacho del vicepresidente.
Y la secretaria del vicepresidente llorando por algo que el coreano no entiende.
Y Ana volviendo a morderse las uñas.
¡Y llega una de las cartas!
Y a esperar a la segunda.
Y llamar al amigo.
Y el amigo que dice que ya la han enviado.
Y no llega.
Y queremos morir.
Pero...¡llega la segunda carta!
Y vamos a la habitación 78, de la 78 a la 81, de la 81 a la 78, foto en el acto (obsérvense las caras de ganas de matar). Y de ahí, a la calle. Pero con nuestra tarjeta de residente. ¡CONSEGUIDO!

Ventajas de tener la tarjeta de residente: los vuelos nos salen a una cuarta parte del precio ordinario y no tenemos que volver a pasar por esta "tortura etíope" otra vez.

Los días que nos quedamos en Addis disfrutamos de las ventajas de la gran ciudad: comer pizza con queso de verdad, desayunar pastelitos, ducharnos con presión, admirar los productos de los supermercados, Marco fue a la pelu (con cómico resultado)... Y volvimos en avión, que ahora nos salía baratito. ¡Pero muy bien, eh! porque nos dieron un paseíto por el país de lo más hermoso. Sin nosotros saberlo nuestro vuelo a Bahir Dar se desvió a Lalibela para dejar a unos blanquitos y recoger a unos negritos. Consecuencia: despegue y aterrizaje extra para Ana, amante de los aeroplanos.








martes, 30 de noviembre de 2010

Los niños del Kebele 13

Los niños del Kebele 13 juegan a que tienen un equipo de fútbol. Uno de ellos es el entrenador, los demás, sentados en un montículo de tierra, le escuchan. Luego calientan, corren todos juntos siguiendo el ritmo marcado por sus palmas, a veces cantan.

Los niños del Kebele 13 juegan a que tienen un equipo de fútbol, pero no siempre tienen balón. A veces nos asomamos y juegan con una pelota de goma medio deshinchada, otras veces con los restos de un balón de cuero que ya ni siquiera es esférico. Otras veces sólo calientan.

Los niños del Kebele 13 han escrito una carta en inglés en la que explican que son un buen equipo pero que no tienen camisetas ni balón. Cuando salimos de casa nos persiguen pidiéndonos dinero o pelotas. Nosotros dudamos. ¿Cuántos balones hemos tenido en nuestra vida? ¿cuántos balones hay guardados en armarios de niños españoles que nunca se utilizan? Pero no podemos darles un balón, porque, como niños que son, pelearán para ver quién se lo lleva.

Pero los niños del Kebele 13 son niños felices, pasan sus tardes jugando con sus amigos al sol, llenándose de polvo, haciendo volteretas. Y si saco la cámara todos quieren ser fotografiados y sonríen.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Mohammed Revolutions

Una llamada telefónica cortó la tranquilidad de aquel martes. "Mohammed Casero" rezaba la pantalla del teléfono móvil. Vuelco al estómago, pero no eran malas noticias. Mohammed llamaba para devolver parte del dinero recaudado un mes y medio antes.
La cita sería el siguiente martes, a las 18 horas en territorio enemigo. Preparados para lo peor y ataviados con su mejor cara de mala leche, partieron nuestros valientes a enfrentarse con el maléfico Casero-Ratero. Algo había sucedido aquella mañana que les hacía sospechar que no iba a ser fácil este nuevo encuentro: Mohammed había llamado pidiendo el antiguo contrato que declaraba la cama y el calentador como propiedad de nuestros héroes.
Puntuales como casi siempre, con el corazón desbocado y ansiosos por volver a su refugio con el dinero, llegaron a la morada de la bestia.
Abrió la puerta su señora esposa, Mohammed no estaba, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Los minutos eran eternos. El silencio dolía.
De repente un viento frío atravesó el umbral, allí estaba el ogro. Nuestros protagonistas se levantaron a saludar (nunca perdieron las buenas maneras) y acto seguido comenzó la lucha:
Mohammed (M): - ¿Habéis traído el contrato?
Santos Job (SJ): - Aquí está.
M: - Dejadme verlo.
Haciendo un gesto natural enrolla el papel y lo guarda en su mano.
SJ: - ¿Y tú tienes el contrato con los nuevos inquilinos?
M: - Aquí lo tenéis.
Miradas de complicidad por encima del papel entre nuestros muchachos. Pequeña batalla ganada: los nuevos inquilinos pagan 1000 Birr menos al mes.
SJ: - Todo en orden.
Aunque bien saben que les están timando unos días. Pero el ratero es el casero, no ellos.
SJ: - Ahora danos lo nuestro.
M: - Tomad.
Recuento de billetes satisfactorio. Qué agradable sensación la de recibir y no dar.
SJ: - OK. Nos vemos.
Caminan los tres hacia la puerta. Mohammed sigue en posesión del contrato.
M: - Entonces, ¿hemos terminado?
SJ: - No, no hemos terminado.
M: - ¿Por qué?
SJ: - Danos nuestro contrato.
Como bien recordarán los lectores, Mohammed y Santos Job tienen una cita en los tribunales a causa de la apropiación indebida por parte del primero de la cama y el calentador anteriormente mencionados.
M: - No.
Tira y afloja (literal) entre la Damisela Levantina y el Orondo Africano aferrándose a cada extremo del papel como si les fuera la vida en ello. Interviene entonces el Guerrero Numantino (GN).
GN: - Ok. Danos el contrato.
Con mirada de odio que hace temblar hasta a la Damisela Levantina.
M: - Ok.

El Orondo Africano, el Casero-Ratero, Mohammed, había sido derrotado. Esa noche, al menos, no dormiría tranquilo.

Cae el sol tiñendo el aire de tonos malva y nuestros héroes regresan jubilosos a palacio.
¿Será este el final de tan ardua aventura? Sólo el tiempo lo dirá.

martes, 23 de noviembre de 2010

¿La historia "terminable"?

Por fin llegan a sus pantallas las terceras entregas de nuestras dos trilogías:

El calentador indomable III. La última tangada.

Domingo 21 de noviembre, 7.30 am. Suena la alarma. Marco y Ana se van al centro a conseguir un nuevo calentador. Vanos habían sido los intentos de reparación del antiguo aparato, la guerra estaba perdida. Tirando de sus contactos bahardarianos, se hacen con un artilugio de fabricación italiana que ha pasado los test de calidad de la CEE a un precio razonable.
9.30 am. Llamada al técnico instalador (el hombre de la bolsa de plástico). Se acuerda cita A.C. (After Church*).
10.00 a 16.00. Church. Se oyen los cánticos desde el hogar.
A.C. Llegada del técnico. Montaje complicado (el hombre se muestra inexperto en el campo). Tras una hora de pelea con los cables, todo parece en orden.
Martes 23 de noviembre. 19.24 pm. El agua sigue saliendo caliente.
Podríamos llamarlo final feliz.

* After Church: Después de misa.


Mohammed Revolutions


Rencor

Odio

Dinero

Violencia


La tercera parte de la historia del casero-ratero (recordad que también somos poetas).
Próximamente.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Luz de luna


Volvemos de cenar fuera con nuestros amigos.
El camino de vuelta a casa transcurre por una pista de tierra y piedras que normalmente alumbramos con nuestras linternas.




Hoy la luna se encargaba de guiarnos.



Son las cosas maravillosas de este lugar.














martes, 16 de noviembre de 2010

El calentador indomable II. El regreso de la bestia.

Segundas partes nunca fueron buenas, pero los productores de El Calentador Indomable no querían dejar pasar el éxito en taquilla y se han lanzado a crear la secuela (y que no acabe siendo trilogía).

Los martes ni te cases ni te embarques, y en Etiopía no trates de hacer nada que dependa de agentes externos. Estábamos teniendo un mal día porque habíamos encargado un somier hecho de metal para nuestra nueva cama y nos lo hicieron grande, con lo cual el colchón se escurre y tenemos que añadirle a la “superestructura” unos tablones de madera que le darán, lo más seguro, un toque Ikea ideal.
Pero no iba a quedar ahí la cosa, de repente un grito desde el cuarto de baño:

- ¡El calentador goteaaaaaaaa! ¡Y da corrienteeeeeee!

Total, que de nuevo a llamar al técnico. Esta vez quisimos ser más listos que nuestro destino y llamamos a otro diferente sin avisar al casero. Pero de nuevo nos apareció un tío con una bolsa de plástico y tres herramientas. De nuevo Marco quiso morir o despertar de la pesadilla. De nuevo el baño quedó hecho polvo. De nuevo estamos sin agua caliente.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Oda al mercado




Una nueva dificultad,
ha surgido en la ciudad.
No habíamos reparado,
en lo raro del mercado.

Comprar sábanas y vasos
no es tan chungo en otros casos,
pero aquí, en Bahir Dar,
no se logra sin sudar.

Resulta que hay unos cuantos,
que alarman si llegan blancos.
Los tenderos, avispados,
ponen los precios doblados.

El farangi, indefenso,
en seguida torna tenso,
y decide abandonar
refugiándose en su hogar.

Ana y Marco, insistentes,
siguieron probando suerte,
y afinando el regateo,
consiguieron su trofeo.

Tras dos semanas luchando,
ya son expertos comprando.
¡Denles un homenaje!
Tienen todo su menaje.



*Gracias, Pucci, por la inspiración.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El calentador indomable

Mientras escribo estas líneas, Marco se encuentra en el cuarto de baño con un técnico intentando devolverle el agua caliente a nuestra ducha. Pero contaremos esta historieta del calentador indomable en orden cronológico.
Hace más de una semana (el sábado pasado, creo recordar) entró Marco en el baño y le olió a quemado. La luz del calentador se había apagado y éste había dejado de funcionar. Digamos que lo fundimos por dentro porque la resistencia no funcionaba bien y no calentaba el agua a un ritmo normal, así que durante una semana entera había estado encendido sin descanso. Nos lo cargamos.
Decidimos esperarnos a llamar al casero unos días; no nos gusta verle y tampoco tener que pedirle nada, porque parece que le debemos la vida y porque cada vez que viene a casa no sale ni con aguarrás.
Así que hasta el jueves nos duchamos con agua fría, llamamos al casero y el viernes a primera hora apareció con el técnico: un chaval en bici y con una bolsita tamaño mercadona con herramientas. Haciendo caso omiso de nuestros comentarios sobre el olor a quemado, determinaron que se había estropeado el enchufe y que volverían a las 16:30 con el enchufe nuevo. Pero a las 16:30 sólo apareció el casero, que, dejándonos con dos pares de narices, se puso a regar el jardín, se quejó de que teníamos el patio sucio (os aseguramos que no ha visto la casa tan limpia como la tenemos en su vida) y se aposentó a esperar al técnico ante nuestras miradas de odio e incomodidad. Pensamos que se dio cuenta de que no era bienvenido y por eso se fue, una hora después.
Volvieron ya de noche el técnico y él. Nuestra casa parecía el camarote de los hermanos Marx: dos amigos que estaban de visita, el casero, el técnico, su mujer, Marco y yo. Tanta gente y tan pocas soluciones: de nuevo se quedaba el calentador sin arreglar, porque el problema venía de dentro del cacharro, como nosotros habíamos estado insistiendo.
El sábado se suponía que iban a venir, nos quedamos esperando y nada.
El domingo iba a ser el día D, después de misa vendría el técnico con la nueva resistencia y lo colocaría. A estas alturas, tanto vosotros, lectores especializados en Etiopía, como nosotros, sufridores profesionales, sabemos que el calentador no iba a ser arreglado en el día del Señor.
Así llegamos al lunes, a este momento preciso, en el que el calentador indomable ha sido domado no sin sus momentos de suspense y sufrimiento. Marco, como hombre de la casa, se ha puesto a ayudar al técnico y en un momento dado le he preguntado:
- ¿Necesitas algo?
- Sacrifícame, por favor.
Estaba agachado en el baño lleno de agua y óxido, con la cara y los pies mojados y, aunque aquí tenéis unas imágenes, el olor que había ahí dentro no sale en las fotos.
Pensamos que ahora podemos cantar victoria (siempre dejando un espacio al escepticismo) y darnos, POR FIN, nuestra merecida ducha caliente.







Como en las películas basadas en hechos reales, damos unos datos sobre el destino de nuestros protagonistas tras la historia:

-Ana y Marco pagaron el arreglo, cinco euros que le correspondía pagar al casero, pero por no discutir ni ser miserables lo dejaron pasar.
-El baño quedó limpio, aunque muchos piensen que era imposible arreglar ese estropicio.
-El casero no volvió a entrar en la casa porque Ana y Marco decidieron apartarlo hasta octubre de 2011 de su antigua vivienda (por entrometido y pesado).
-La nueva resistencia aguantó hasta octubre de 2011 (por favor...).

domingo, 7 de noviembre de 2010

Historias


El carácter de un lugar queda definido muchas veces por su historia, y no podemos negar que Etiopía ha tenido una historia singular dentro del contexto africano, lo que explicaría en cierta medida la naturaleza especial de sus habitantes.

Única en África, Etiopía no fue nunca colonizada, la Italia de Mussolini tuvo una intentona que se quedó en ocupación sangrienta (275.000 etíopes murieron) y que duró cuatro años (1936-1940).

La historia reciente del país, sin querer dar demasiados datos ni aburrir al personal se puede resumir como sigue:

Dictadura del emperador Haile Selassie desde 1941-42 hasta 1974. Este autócrata intentó modernizar el país construyendo algunas escuelas, creando un banco y moneda nacional y abriendo las líneas aéreas etíopes. Pero no era oro todo lo que relucía, su personalidad megalómana mostraba hacia el exterior riquezas y grandes banquetes en su palacio de Addis Abeba mientras el país sufría de una de las peores hambrunas del siglo XX, la de los años 1972-74, en la que la cifra aproximada de muertos fue de 200.000. La oposición a este régimen fue fraguándose tanto entre grupos de estudiantes como militares, y fue un grupo militar radical conocido como el Derg el que apartó al Rey de Reyes (que se consideraba a sí mismo descendiente del rey Salomón) de su trono.

La llegada del Derg al poder supuso la socialización del Estado en un mundo todavía dividido en dos bloques por la Guerra Fría, y se enfrentó a sus opositores de la manera más común entre los humanos: eliminándolos.

Otra horrible hambruna asoló el norte del país en 1984-85 (de esta nos acordamos más, al menos un millón de muertos) y fue el catalizador para que la oposición terminara enfrentándose al régimen en una guerra de liberación que concluiría con la caída del mismo en 1991.

Desde 1991 hasta nuestros días supuestamente se ha intentado construir la democracia, pero el mismo partido lleva en el poder desde entonces y en las elecciones de 2010 ganaron con un 99% de votos a favor. Juzguen ustedes mismos.

Y bueno, otra guerra, esta vez entre Eritrea y Etiopía (1998-2000) por una cuestión fronteriza hace que la zona cercana a dicha frontera todavía hoy sea un lugar a evitar.

Pero no sólo la historia contemporánea marca a la Etiopía de hoy, otros elementos hacen del pueblo etíope un pueblo orgulloso y diferente al resto de África. Etiopía es uno de los pocos Estados africanos que se considera nación desde la historia antigua. El inicio de este sentimiento de nación mezcla mito y realidad y hace que se consideren un pueblo elegido.

Según la leyenda, diez siglos antes del nacimiento de Cristo, gobernaba en estas tierras la reina de Saba. Esta reina había oído hablar de un rey sabio, el rey Salomón, y decidió ir a visitar su corte. Antes de volver de Israel hacia Etiopía, el rey Salomón la conquistó y quedó embarazada. Del fruto de esta unión nació Menelik (hijo de hombre sabio) que sería el futuro rey de Etiopía. Con 20 años, Menelik decidió ir a Israel a conocer a su progenitor, pero antes de volver hacia Etiopía con un grupo de israelíes elegidos por Salomón, robó el Arca de la Alianza, donde se encuentran las Tablas de la Ley con los 10 Mandamientos y la trajo a Etiopía. Es por esto que los etíopes piensan que son el pueblo elegido. Supuestamente el Arca de la Alianza se encuentra en Aksum, nadie puede verla excepto su guardián, que lo es de por vida y debe guardar el secreto.

Así que ya sabéis, si alguno está interesado en convertirse en el próximo Indiana Jones, no tiene más remedio que venir a visitarnos.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Nilo Azul

A pesar de la impresión que podamos dar con nuestras historias, ni mucho menos estamos sufriendo. A día de hoy seguimos despertándonos sin alarma, desayunamos un “home made” batido de frutas tropicales, leemos artículos sobre la gestión de riesgo de desastres (al fin y al cabo, es a lo que vinimos), paseamos por la ciudad, cuidamos nuestro jardín, salimos con nuestros amigos, leemos, y muchas otras cosas que los dos últimos años de ajetreo no nos habían permitido hacer.

Si algo tenemos aquí es tiempo, y sinceramente, creemos que nos hace afortunados.

Ayer, por ejemplo, empleamos nuestra mañana en visitar las cataratas del Nilo Azul. Este mítico río nace a los pies de nuestra ciudad, manso, débil y turbio, pero a apenas 30 km sus calmadas aguas se precipitan de forma violenta en un precioso paraje llamado “Cataratas del Tis Isat (agua humeante)”.

Para alcanzarlas atravesamos en coche una pista de tierra durante una hora, cruzamos (ya a pie) un puente portugués del siglo XVI, subimos una ladera acompañados por dos militares provistos de Kalashnikovs y un guía puesto hasta el culo de chat (droga local), y disfrutamos de las aldeas, animales y plantas que nos brindaba el lugar. Como anécdota contaremos que en medio de la excursión un río se interpuso en nuestro camino, y hubo que cruzarlo. No hubiera supuesto demasiado esfuerzo el quitarse las zapatillas y andar por las aguas, pero Ana, conocedora como sabéis del mundo animal que habita la región (ver entrada “Fauna”), aconsejó tratar de evitar el contacto directo con unos caracoles que transmiten cierta enfermedad mala malísima. Fue entonces que aparecieron tres jóvenes fornidos de una estatura media de 1,60 y unos 50 kilos de peso al rescate del hombre blanco. Nos subieron a la sillita de la reina (hay documentos gráficos) y nos llevaron a la otra orilla, recibiendo la consabida propina y dejándole a Marco la perlita “you are so heavy!”.

Las cataratas impresionantes, como podéis observar. Y lo mejor fue la sensación de estar pasando una calurosa mañana mirando al Nilo desbordarse, agradeciendo que sus aguas nos salpicaran un 2 de noviembre. Martes, para más inri.









sábado, 30 de octubre de 2010

Una de paisajes etíopes

Este vídeo lo hice en mi anterior visita al país a petición de mi papá y hemos pensado que os puede ayudar a imaginar Etiopía...
video

jueves, 28 de octubre de 2010

Mensaje Subliminal

Ya tenemos dirección postal:

Marco Rangil Escribano, Ana Cortés Troncoso
P.O. Box 2020
Bahir Dar, Amhara. Ethiopia.

Nos encanta el jamón.



miércoles, 27 de octubre de 2010

El patio de mi casa.







Estas son las primeras instantáneas de nuestro nuevo hogar. No os mostramos el interior porque todavía le faltan unos arreglillos.

Pese a todo lo que contamos, no os preocupéis, que estamos muy bien. Lo que pasa es que las complicaciones del día a día dan más juego en el blog.

¡Ah! No os respondemos a los comentarios porque nuestra conexión es un poco chapucera y no nos lo permite. Pero nos encanta que participéis :-)
Muchos besos.

martes, 26 de octubre de 2010

Nuevo hogar. Antiguos amigos.

Domingo 24 de octubre. Fecha esperada desde hacía días. Por fin dejamos nuestro hotel, tempranito y sin previo aviso, dadas las sospechas que nos suscita el recepcionista, que desde hace semana y media trata de sonsacar información sobre la localización de nuestra choza y el momento de mudarnos. Tomamos dos motocarros y nos lanzamos a la conquista de nuestra ansiada morada.

Ana cuenta los minutos para llegar, y se ve en menos de una hora en el mercado comprando menaje. Marco es un poco más receloso.

Llegamos. Y viene nuestro casero, que vive a unos 500 metros.

  • Good morning!

  • Hello!

Y entramos.

Si algo estamos aprendiendo sobre este país es que las cosas no son fáciles ni mucho menos se hacen a la primera; aquí se pelea. Y al abrir la puerta, primera sorpresa: en el salón falta la mesilla central y la tele de 25 pulgadas se ha transformado en una de ¿13?. Ana ya es consciente de que no podrá comprar en toda la mañana.

Segunda sorpresa: en la cocina no hay frigorífico. Nos hierve la sangre.

No entraremos en detalles, pero los dimes y diretes nos llevaron unas 4 horas. En la casa llegó a haber hasta 8 personas. Finalmente, conseguimos la tele grande, la mesilla y el frigo. Nos estamos haciendo fuertes.

Y ya que estamos en plan reivindicativo, decidimos hacer una visita a un viejo conocido.

Resulta que nuestra cama es más pequeña de lo que pensamos a primera vista. Por suerte, la negociación con nuestro anterior casero, Mohammed, había concluido con el pago de ciertos enseres entre los que se incluían un colchón de 1,50, un somier y un calentador de agua para la ducha. Y obviamente, nuestro pensamiento es el de: si lo pago, es mío.

Y eso le explicamos a Mohammed. Pero no era partícipe. Y no entraremos en detalles, pero zanjamos la hora y media de tira y afloja citándonos en los tribunales.

Como podréis imaginar, conocemos a 20 abogados en la ciudad que están ocupándose del caso.

¿ Alguien sabe a cuánto va el colchón de matrimonio?

sábado, 23 de octubre de 2010

Etiopía

Etiopía tiene una población aproximada de 82 millones de habitantes, un 85% de los cuales vive en zonas rurales. Los medios de vida de esta población rural se basan en la agricultura. La agricultura etíope depende de las precipitaciones y carece de técnicas modernas de cultivo (todavía se utilizan lo bueyes y el arado romano). Esto, unido a que el acceso a la tierra está organizado por el Estado (cada agricultor tiene derecho a un terreno de alrededor de una hectárea) y a los problemas de la población para acceder a fertilizantes y pesticidas, convierte a la población rural del país en población vulnerable.

¿Qué significa esto? Si en un momento dado, las precipitaciones son insuficientes, o hay una inundación, las personas que dependen de esa parcela de tierra que ha perdido la cosecha se verán sin medios de subsistencia y obligados a recurrir a la ayuda externa, ya que, aunque en temporadas anteriores hayan tenido una cosecha buena, es muy improbable que hayan obtenido lo suficiente como para generar excedentes para la venta y, en consecuencia, ahorros.

Más cifras: la esperanza de vida era de 54,7 años en 2007

El 37% de la población sabía leer y escribir en 2005 y el 35% tenía acceso a agua potable.

En 2004 por cada 65 alumnos en la escuela, había un profesor y un libro por cada 1,5 niños.

El 1,4% de la población es VIH-Positivo.

Pero las cifras a veces no tienen ningún significado hasta que no les pones una cara, un paisaje, un olor. Llegar a Etiopía y recorrer por carretera el tramo de Addis Abeba a Bahir Dar ayuda en gran medida a entender el drama de este país. En 500km (10 horas) de trayecto, no dejas de ver personas caminando al borde de la carretera, cargando sacos, guiando vacas o transportando leña con sus burros. No sabes de dónde vienen ni a dónde van, pero sabes que son parte de ese 85%, de ese 37 o de ese 35%.

No es fácil explicar lo que ves cuando pisas este suelo, pero queríamos intentar trasladaros, al menos, un poquito de la realidad de aquí al Sur.



jueves, 21 de octubre de 2010

Concurso Culinario

Os proponemos un reto: el primero que adivine qué tenemos hoy para comer*, tendrá el honor de ser el ganador del I CONCURSO DE TALENTOS ETIOPIANDO 2010 y quizás se le reserve alguna sorpresa como premio a su sabidurida.

Primeros Platos:

Tomato Soap
Telatali Carbonara
Mortdolla Dish
Mac Corny Bologna
Telltale Caronia


Segundos:

Hun Burguer
Gordon Blue
Barguer BBQ Sause
House of Special Pizza
Green Paper
Moshurum with Chicken Meet


Y todo esto regado con una buena:
Home Made Bear



*Todas estas delicatessen han sido extraídas de las cartas de diferentes restaurantes de Etiopía.


Tras ver los primeros comentarios nos hemos dado cuenta de que la redacción no es lo nuestro ;)
No se trata de que adivinéis qué comeremos DE VERDAD hoy, sino de que intentéis traducir el menú al Español (a nosotros, al menos, nos hizo gracia). Besos.

martes, 19 de octubre de 2010

Fauna

Hipopótamo en el Lago Tana (Bahir Dar)



La frase: "¿y a qué vas allí, a correr delante de los leones?" fue muchas veces escuchada por nuestros oídos cuando contábamos que nos veníamos a África. Hasta el momento no hemos tenido la oportunidad de ver a ningún rey de la selva, pero el país no anda corto de fauna.
La ciudad rezuma vida animal. Allá donde vayas puedes ver un burro, una vaca, una cabra, gallinas o pájaros de todos los colores. Con suerte puedes encontrarte en medio de una calle con un amistoso perrito que no ha olido las vacunas ni de lejos y que según vas caminando se pone rabioso perdido y saca espuma por la boca porque los lugareños que te acompañan se dedican a lanzarle piedras (cierto-verídico). Ante el terror de Marco en tamaña situación, Ana le conduce con paso firme hacia el frente diciendo: "Tranquilo, a nosotros no nos mira porque somos blancos. Los negros les tiran siempre piedras y por eso les gruñe". Ana ha firmado con National Geographic para su próximo documental sobre el intrigante mundo de la psique canina.
Más animalitos: ¿quién decía que los dinosaurios se habían extinguido? Resulta que andábamos los dos paseando una mañana por la orilla del lago, cuando a unos 30 metros de distancia, vimos un cacho de bicho que ocupaba todo el ancho del camino (2 metros aprox.) cruzando tan campante hacia unos matorrales. No nos dio tiempo a sacar la cámara, pero era algo así como un diplodocus bajito de color oscuro, al que bautizamos "El Monstruo del Lago Tana". Aquí Marco mantuvo la compostura, mientras Ana casi se traga la lengua del susto (las reacciones humanas son impredecibles). Podemos prometer y prometemos que buscaremos a "Tanni" para mostraros documentos gráficos.
Y no podíamos cerrar este capítulo animal sin hablar de nuestro quebradero de cabeza: las cucas. Mucho se ha escrito hasta la fecha, pero estimamos que no puede caer en el olvido una experiencia cuquil vivida hace aproximadamente una semana. Para poneros en situación: madrugada del domingo 10 al lunes 11 de octubre, tras intoxicación por pescado rebozado. Ana se levanta en una de sus múltiples visitas al cuarto de baño, y Marco, que tampoco había sido inmune al pescadito, se despierta entre retortijones. Pasa aproximadamente un minuto y el horror se hace eco desde el váter:
"¡¡¡¡¡Maaaaarrrrrccccoooooooooooooo!!!!! "

Lo que Marco vivió:
Me despierto, one more time, por el dolor de barriga. Hay luz en el baño, tendré que esperar. Nada hace indicar que algo pueda hacer peor la noche, pero entonces oigo el alarido. Y claro, a correr hacia el lavabo. Y oigo agua. Mucha agua. Y Ana: "¡¡¡¡Coooorrrrreeeeee, el aaaaggguuuuaaaaa!!!!". Y me calo entero. Durante medio minuto. Hasta que la toalla hace de tapón y Ana cierra la llave de paso.

Lo que Ana vivió:
No tenía suficiente con estar sentada en el váter, en medio de la noche y deshaciéndome por dentro, cuando aparece una Maldita (sí, esas Malditas que a mí me persiguen, la prota de esta historia, al fin y al cabo). Subía por la pared en frente mío, hacia un agujero de donde salía el conducto que lleva el agua a la pila. Termino lo que estoy haciendo a todo correr. Me subo los pantalones. Pego una patada a la pared. Y. "MAAAAARRRRRRRRRRRRRCCCCCCCCCCCOOOOOOOO". Intenté matarla y no lo conseguí. Rompí el tubo. Me calé. Me consuela pensar que al menos murió ahogada.

domingo, 17 de octubre de 2010

El día a día en la ciudad

Bahir Dar es una ciudad de unos 160.000 habitantes, situada en el noroeste de Etiopía, a orillas del lago Tana, lugar de nacimiento del Nilo Azul. Lo primero que te llama la atención de ella es su tranquilidad, sobre todo si acabas de pasar unos días en la caótica Addis, y su aparente sencillez urbanística, con una gran calle principal asfaltada, otras varias también de alquitrán que salen de ella en forma perpendicular, y todo un conglomerado de barrios y calles adyacentes en donde el barro, las piedras, los charcos y la ausencia de luz artificial te hacen ver dónde te encuentras realmente: África.
Bahir Dar es una ciudad de olores, y a pesar de la primera impresión, de ruido y algarabía, de gente en la calle. Y es que desde que el sol sale hasta que se pone (de 6 de la mañana a 6 de la tarde), uno no para de oir voces, música (la más estridente y horrible que os podáis imaginar) y sonidos de pájaros, burros o cabras. Además, claro está, del terrible concierto de Toyotas y motocarros que inundan las carreteras a cualquier hora.
Y Bahir Dar es una ciudad pobre, aunque supongo que con esto no os sorprendo a ninguno.
¿Y cómo es nuestro día a día en este lugar, os preguntaréis?
Pues tampoco nos extenderemos, pero básicamente, en estos primeros días en los que de momento aún no hemos empezado con nuestras funciones laborales y/o académicas, podemos decir que:
Nos levantamos más o menos pronto, si no con la salida del sol, no mucho más tarde. Retiramos la mosquitera que cubre la nunca cómoda cama de nuestro hotel, y nos quejamos del ruido de afuera que nos ha hecho madrugar tanto. Y pensamos en qué hacer durante la jornada. Por extraño que parezca en ningún momento nos aburrimos, porque sea cual sea la actividad o gestión que nos propongamos, sobre todo si requiere salir al exterior, se convierte en aventura o anécdota curiosa, si no en situación desesperante o destrozadora de nervios, o más allá, en tremenda prueba de fuego para nuestro sistema digestivo. Y es que lo de no tener una cocina propia es muy, muy arriesgado. De hecho, me encuentro escribiendo a las 5 de la tarde de una preciosa tarde de domingo ante la incapacidad física de alejarme más de 10 metros del cuarto de baño.
Pero no nos alejemos del tema. Cosas curiosas de nuestra cotidianidad:
1-. Salir a la calle.
La posibilidad de andar 100 metros sin que te digan una sola palabra es del 0%. Léanse las siguientes expresiones con que los lugareños se dirigen a nosotros:
“You, you! Birr, birr” (moneda local).
“How are you?” (frase que los niños están aprendiendo en el cole, y, por supuesto, han de poner en práctica).
“Where are you go?” (expresión con la que nos preguntan adónde vamos, asunto al parecer de interés general, y que en todo caso, se debería decir: where are you going?, o where do you go?).
“Salam, no?” (expresión en Amhárico, lengua autóctona, para preguntarte cómo estás).
“Farangy, farangy!” (expresión, también en Amhárico, para denominar al extranjero. Más concretamente al hombre blanco).
“Hello, hallo”, y todas las vertientes del “hola”.
“Where are you from?” (al contestarles Spain parece que les mola, supongo que por lo del mundial).
“You have a beautiful body!” (esta sólo se la han dicho a Ana, yo no soy tan afortunado, pero ayer unos niñitos nos dijeron “you are a beautiful couple”).
Y nuestra favorita del ranking y más sorprendente hasta el momento:
“HELLO, MONEY!” (por si había alguna duda acerca de que para la mayoría de los oriundos somos dólares con patas, una pareja de escolares nos soltó esta joya, dando al traste con 26 años de identidad bajo los preciosos nombres de Ana y Marco).
Y bueno, seguro que hay otras muchas cosas de las que no nos enteramos porque las dicen en su idioma, pero como veis, no pasamos desapercibidos.

2- Gestiones varias
Hacer cualquier recado requiere muuuuucho tiempo, y si entraña algo de papeleo, puede extenderse más de un día. Si algo se palpa en el ambiente es calma (alguno lo denominaría incompetencia). Las cosas llevan su marcha, la concepción del tiempo es relativa (de hecho, según el calendario etíope estamos en febrero de 2003), y más vale que te tomes todo con tranquilidad, porque al final muy pocas cosas de penden de ti, y las prisas no llevan a ningún sitio. Véase como ejemplo que cada vez que vas a un restaurante o bar, ya sea a desayunar, comer o cenar, el tiempo medio de espera para que tu plato sea servido (cronometrado) es de 27 minutos. Así que más vale que no vayas con hambre.

3-. Desplazamientos por la urbe.
El medio de transporte público por antonomasia es el motocarro o “bajaj”, especie de taxi de tres plazas con una rueda delantera y dos traseras, cubierto de tela “impermeable” y con una cortinilla lateral a modo de puerta, que alcanza una velocidad máxima aproximada de 20 km/h. Las experiencias en motocarro bien darán para una futura entrada en el blog, así que de momento sólo mencionaremos que el precio se negocia por adelantado y que sus conductores bien podrían haber salido de un Zoco marroquí (un regate que ni Ronaldo).

4-. Gastronomía.
Otro tema que dará mucho que hablar en el futuro, si sobrevivimos a ella. Ya he hecho mención a los dos aspectos básicos de la restauración “bahirdariana” (largas esperas y enormes dolores de estómago), así que os podréis hacer una idea del percal. Sólo decir que contamos las horas para poder entrar en nuestra nueva casa y usar la cocina, porque ¡sí! ¡YA TENEMOS CASA!

5-. Búsqueda de un nuevo hogar.
Una de las actividades principales durante estos primeros días de estancia ha sido la de encontrar morada. Ya habréis leído nuestra anterior fallida experiencia inmobiliaria, así que la mayor parte de nuestros esfuerzos han ido encaminados a dar con una casita cómoda, barata, agradable y sobre todo limpia. La verdad es que no ha sido fácil. Varias caminatas al sol (con quemaduras de cierto grado en nuestras collejas) y muchas frustraciones (parecía que nunca íbamos a encontrar nada de nuestro agrado), pero al final, después de recurrir al “puerta por puerta”, hemos conseguido nuestro objetivo. Resulta que dimos con una familia de estadounidenses que ha vivido aquí los últimos 5 años y cuya figura paterna es un blanco etíope de nacimiento, que habla perfectamente Amhárico y conoce a muchas personas del lugar, así que, así, a base de contactos, nos ha llevado a alquilar una nueva casita muy mona y con un precio más que razonable (no farangy), que en breve podremos habitar (tienen que hacer algunos arreglillos), y que esperemos ¡sea la definitiva!

Y para terminar, deciros que ya tenemos conexión propia a Internet (otra experiencia la vivida hasta conseguirla), así que los que estéis interesados en hablar con nosotros podréis hacerlo a través de ese maravilloso programa llamado skype. Agregadnos a vuestros contactos quienes lo tengáis, y haceos una cuenta los que no.
Pero seguiremos escribiendo aquí por si queréis seguirnos desde la distancia.
Muchos besos.

martes, 12 de octubre de 2010

La llegada a Etiopía

O del nacimiento de un Representante Legal y una Portavoz para la familia

Un día y medio de tranquilidad en Etiopía se puede decir que es mucho tiempo. Y así fue nuestra llegada, tranquila. Sin problemas en el aeropuerto, con agua caliente en el hotel, un primer día en Addis Abeba muy productivo haciendo todas las gestiones necesarias y contentos, la verdad.

La llegada a Bahir Dar no fue tan agradable, tras un viaje de 10 horas que se nos había prometido de 7, hicimos la compra con los básicos necesarios (huevos, leche, aceite, agua y antimosquitos) y nos fuimos a la que se suponía iba a ser nuestra casa. Como muchos ya sabréis, salimos de allí pitando. En cuanto nos dejó solos el casero nos pusimos a mirar las cosas de la casa: qué grande el salón, qué comodo el sofá, qué papayas más lustrosas, qué nevera más nueva... Y ahí abrimos la caja de Pandora. La ranura de la magnífica nevera rezumaba naturaleza, y fuimos derechos a por el flit. Pero fue peor el remedio que la enfermedad, porque fue empezar a echar el espraicito y aparecernos por todas partes:
Nevera y cocina en general: unas 30.
Cortina, lámpara y pared del salón: unas 10.
Cuarto de baño: alrededor de 20.
Y lo peor, nuestra habitación: se nos fue la cuenta.

Así que, histéricos pero decididos, nos vamos a hablar con el casero (varón de 1,70, raza negra, oronda barriga y mucho mucho morro) para ver si nos da una solución. Aquí surge la figura de la "Portavoz". Tras una pequeña discusión acordamos pasar la noche en un hotel y hablar al día siguiente. Resultado: Marco y Ana no duermen lo que se dice plácidamente, al haber decidido unánimemente que allí no se quedan a vivir ni de coña, y con mucho miedito porque el contrato que habían firmado era de un año, y de cancelarlo tendrían que pagarlo entero.
Con los nervios destrozados y un calor ecuatorial, nos vamos a la casa a tratar de llegar a un acuerdo con el casero (Mohammed). La "Portavoz" pierde los nervios en más de una ocasión, pero amenazando con volver a España sin soltar ni un solo birr (moneda local), consigue hacer entrar en razón al susodicho. Y ahí entra en escena el "Representante Legal" de los Cortés-Rangil, redactando un nuevo acuerdo jurídico en un inglés propio de un licenciado en derecho por Harvard, y consistente, básicamente en que:

1.1 El nuevo acuerdo revoca totalmente el anterior.
1.2 Los arrendatarios sueltan dinero a mansalva (dos meses de alquiler, mobiliario y guardia privado).
1.3 El propietario se descojona y cuenta billetes mientras a la "Portavoz" le caen las lágrimas.

Horas después, cuando pensábamos que de nuevo éramos dos almas libres y felices, nos encontramos a una americanita que nos vuelve a quitar el sueño. Nos pregunta si somos los españoles que íbamos a ir a la Universidad (ya somos famosos en el lugar), y va y nos suelta que no hay máster para Marco, porque no hay profesores con título y es todo un poco timo. Resultado: segunda noche consecutiva sin pegar ojo.
Con los nervios destrozados y un calor ecuatorial (bis), nos dirigimos a la oficina del vice-presidente de la Uni y la "Portavoz" le plantea la cuestión. Afortunadamente, tan sólo una llamada telefónica es suficiente para desmentir los rumores. Automáticamente las ganas de potar del "Representante Legal" remiten.
Parece que Etiopía nos da un respiro (de momento).

domingo, 3 de octubre de 2010

Retratos Etíopes


Beneficiario de la ayuda de alimentos del WFP


En el mercado de Gondar


Una mirada que lo dice todo

sábado, 2 de octubre de 2010

Cuenta atrás

Ya está todo listo, las maletas nos esperan en la habitación de al lado y ya no nos queda casi nadie por despedir.
Se empiezan a notar ciertos nervios en el estómago, para qué mentiros...